domingo, 3 de mayo de 2015

Las señoritas de Avignon




Título:Las señoritas de Avignon

Autor: Pablo Ruiz Picasso

Fecha: 1907.

Localización: Museum of Modern Art. New York

Estilo: Cubismo

Técnica: Óleo sobre lienzo, 244 x 233 cm






Contexto histórico

El cubismo es un movimiento artístico desarrollado principalmente entre 1907 y 1914, cuyas principales aportaciones consisten en:
-Una nueva interpretación del espacio.
-La renovación de las técnicas.
-El uso de un lenguaje formal geometrizante.


Se puede decir que el cubismo nació como movimiento en 1908 constituido en Montmartre.
Desde la perspectiva actual, el cubismo representa la innovación más revolucionaria del arte a principios del siglo XX. La bibliografía sobre el cubismo es más extensa que la de cualquier otra tendencia estilística del arte moderno. Se olvida fácilmente que los pintores cubistas no disfrutaron de un reconocimiento social entre sus contemporáneos. Las reacciones a las exposiciones y las escasas publicaciones sobre el cubismo llevaban en su gran mayoría la impronta de una crítica exacerbada. Sólo un pequeño grupo de escritores, como Guillaume Apollinaire, coleccionistas y galeristas defendió la nueva tendencia artística.



Análisis formal


Formalmente el cuadro está dividido de manera clara en tres franjas organizadas verticalmente. La parte central es la más “clásica” en cuanto al aspecto, sin embargo se percibe ya en estas dos figuras una compartimentación de sus cuerpos, pese a esto existen referencias a la pintura tradicional de desnudos con especial similitud con las “majas” de Goya, incluso en su posición pues aunque parecen de pie están tumbadas como indica su postura con los brazos tras la cabeza. En estas dos figuras se observa un principio importante de lo que luego sería la pintura cubista, el diferente punto de vista con que se ven partes de una misma obra. De la misma manera que los egipcios utilizaban una ley de frontalidad en la que las figuras aparecían con el rostro de perfil y el torso de frente, Picasso sitúa a estas dos figuras como si se vieran desde arriba, ya que así son mucho más reconocibles que viéndolas desde su mismo plano horizontal.


En esta franja , los colores son más clásicos, menos fuertes (entre blancos y celestes), y el tono de las dos muchachas es más amable en relación con el de las otras tres. Pero a diferencia de lo que puede parecer en un primer momento, ya que están en el centro, lo más importante del cuadro no está en estas figuras, pues las líneas quebradas que pueblan el lienzo nos hacen llevar la mirada fuera del cuadro. Si queremos mirar el cuadro debemos regresar al lienzo una y otra vez ya que la obra nos lleva fuera de sus límites.


Las líneas de composición son siempre oblicuas, dando un gran dinamismo a la obra, incluso algunas de estas líneas nos llevan a la naturaleza muerta de la parte baja del cuadro, detalle que aunque parezca anecdótico, no lo es tanto, como veremos posteriormente. Las otras dos franjas del cuadro están pintadas sobre otras figuras ya realizadas anteriormente por Picasso. Estas figuras tenían estéticamente un aspecto parecido a las figuras del centro (una de ellas era de un marinero que aparecía tras una cortina y que entraba en el prostíbulo), sin embargo Picasso decidió cambiar tanto estas figuras como el tratamiento estético. La mujer que está a la izquierda corriendo una cortina de color rojo cálido aparece con su rostro de perfil de color más oscuro que el resto del cuerpo, que a su vez es más rojizo que los cuerpos de las mujeres que hay en el centro. El color y la forma del rostro de esta figura lateral hay que relacionarlos con la influencia que recibió Picasso poco tiempo antes en un viaje por Cataluña, y por las pequeñas figuritas religiosas del Románico que supusieron para el pintor una nueva visión del arte, suponiendo un primer paso en su decantamiento por otro tipo de estética en vez de la naturalista. La franja de la derecha es algo más compleja en su interpretación desde el punto de vista de la pintura de corte más tradicional, y posiblemente por ello es más importante para la comprensión del cuadro. En esta parte aparecen dos figuras con unos rostros extraños directamente influenciados por las máscaras que Picasso pudo ver en el Museo etnográfico de París, el entonces Museo del Trocadero, actualmente Museo del Hombre.

Estas máscaras, venidas de Costa de Marfil o Congo, llegaron por primera vez a occidente a principios de siglo traídas por antropólogos y supusieron para los artistas de la vanguardia parisina un descubrimiento tal que revolucionó para siempre la Historia del Arte. No sólo Picasso sino que muchísimos artistas, como Matisse, Brancusi, Braque o Derain entre otros, se vieron impresionados por la frescura y la fuerza de estas obras de arte africano. La concepción geométrica de los espacios que se disolvían en planos para configurar conjuntos de gran sencillez, pero con una gran claridad a la hora de mostrar con el mínimo de rasgos rostros con identidad propia, fue lo que las hizo tan interesantes para Picasso y sus contemporáneos. Así que Picasso decidió cambiar las figuras de la derecha por las mujeres con rostros como máscaras, que llegan a un nivel de expresividad mucho mayor que el de las otras figuras.


Las máscaras son representaciones de rostros, Picasso no quiso hacer mujeres escondidas tras máscaras, sino rostros de mujeres de una mayor expresividad, con un nuevo planteamiento estético. De esas dos máscaras una, la de abajo, tiene mayor abstracción; mientras que la de arriba todavía tiene referencias perspectivas, la de abajo, que pertenece a una figura mucho más radical, ya es plana e inicia lo que se llama “respeto al lienzo”, el respeto a las dos dimensiones sin que aparezca la tercera, la profundidad, que desde el Renacimiento ha sido el fundamento de la pintura occidental. Así se inicia el desaprendizaje, casi diríamos el “olvido” de toda la tradición pictórica tradicional desde el siglo XV, y el invento de la perspectiva matemática. Olvido que es un punto de partida esencial para la comprensión de toda la pintura del siglo XX. Algunos críticos han afirmado que el rostro de la figura de la izquierda también viene del descubrimiento del arte africano, sin embargo no parece que tenga este sentido ya que en realidad no tiene ninguna similitud con las máscaras rituales del continente negro.

sábado, 2 de mayo de 2015

GAUGUIN - VISIÓN DESPUÉS DEL SERMON

Titulo: La vision despues del sermon
Autor: Paul Gauguin 
Fecha: 1888
Museo: National Gallery (Edimburgo)
Características: 73 x 92 cm.
Estilo: Postimpresionismo
Material: Oleo en lienzo




Decepcionado con el impresionismo y el realismo, Gauguin consideraba que el arte europeo se había vuelto muy repetitivo y le faltaba el simbolismo propio de otras culturas como la asiática y la africana.
Nuestro artista había recibido influencias de diversas fuentes: por un lado, había pasado su infancia en Perú y también había vivido en la isla de Martinica junto a una pequeña comunidad de artistas indios. Ambas experiencias determinarían el primitivismo en su futura obra, es decir, la consideración de que la vida era más significativa antes de la civilización moderna.

Viviendo en París, Gauguin visitaba frecuentemente, junto a otros pintores, la comunidad de artistas de Pont-Aven, en Bretaña, al noroeste de Francia. Allí, admiraba la vestimenta que usaban las mujeres y parecían interesarle sus costumbres, así como su simplicidad en la vida cotidiana.


 en la que la superficie está dividida por tiras de metal, formando compartimentos que no permiten que los colores se mezclen ni antes ni después de la cocción.
Hemos dicho más arriba que la Visión… constituye una fisura sin precedentes en la obra de Gauguin. Ahora que hemos explicado la técnica empleada, sabemos la razón de tal ruptura. El cloisonnisme representa la oposición, el no-ser del impresionismo y del naturalismo en general. Frente al “ostracismo” del color del primero, la “solidaridad” de los pigmentos del segundo. La “marca de fábrica” de cada una de las dos técnicas no es difícil de distinguir. Si en cualquier obra impresionista se tiende a disolver la autonomía de las figuras mediante reflejos y juegos de luz y, a fundir cualquier color creando una atmósfera común, en la pintura cloisonniste, los contornos netos marcan el aislamiento entre los cuerpos. Las siluetas, recortadas entre sí, se sitúan en un plano cromático uniforme, con desproporciones y sin conexiones de escala. Las sombras dejan de existir para que no haya ningún vínculo de unión entre las imágenes y el plano donde residen.El impresionismo ha abandonado a Gauguin y sus antiguos amigos se lo reprochan.



Una de las obras más interesantes de las que realizó Gauguin durante su estancia en Pont-Aven en 1888. Siempre se considera como una de las primeras del estilo simbolista en el que empieza a trabajar desde ahora. Fue pintado para una iglesia de la zona pero el párroco la rechazó; en primer plano vemos a una serie de figuras de mujeres bretonas con sus características cofias, en actitud de rezar, mientras al fondo coloca la supuesta visión que tienen las devotas bretonas tras el sermón, donde aparece Jacob luchando con el ángel, siendo esta escena la parte simbólica, aunque el artista represente ambas imágenes de manera simultánea. Gauguin utiliza, como en obras anteriores, la influencia de la estampa japonesa ya que rehúsa manejar la perspectiva tradicional, por lo que consigue un efecto de figuras planas. Los colores también han experimentado un cambio importante, son colores puros, sin mezclar, que reafirman el efecto de la planitud. El contorno de las figuras empieza a estar muy delimitado, siguiendo un estilo típico de estos momentos llamado "cloisonnisme", inspirado en la realización de esmaltes y de vidrieras, rellenando esos contornos con colores muy vivos. Gauguin está orgulloso de esta pintura y sobre todo de las figuras, "muy rústicas y supersticiosas", como él mismo escribe a Van Gogh.


DALÍ - LA PERSISTENCIA DE LA MEMORIA

Título : La persistencia de la memoria
Autor: Salvador Dalí Domènech
Fecha: 1931
Características24 x 33 cm.
Estilo: Surrealismo
Material: Oleo sobre lienzo
Museo: Museo de Arte Moderno de Nueva York



El surrealismo o superrealismo  es un concepto que proviene del francés surréalisme. Se trata de un movimiento literario y artístico que busca trascender lo real a partir del impulso psíquico de lo imaginario y lo irracional.


El dibujo tiene una enorme importancia en el cuadro. Es de líneas puras, muy académico y relamido. Los objetos están representados con exactitud y detallismo, pero sus dimensiones no son reales y están deformados.
La luz juega un gran papel. El cuadro está dividido en dos partes no simétricas: una tenebrista, en primer término, con un foco de luz a la derecha que ilumina suavemente los objetos, que proyectan sus sombras y se recortan en el espacio; y la otra, fuertemente iluminada, al fondo, con una luz muy blanca, irreal.
El color es rico y variado. Predominan los tonos frios (azules, grises, blancos), que contrastan con los cálidos (ocres, marrones y amarillos).
La composición está muy estudiada. Domina la línea horizontal del mar al fondo, remarcada por la luz, que divide el cuadro en dos mitades desiguales pero armoniosas. Se complementa con la horizontal de la rama seca del árbol, que con su tronco marca a la izquierda una vertical que equilibra la composición. Como elementos dinámicos, el pintor utiliza las líneas diagonales (mesa, cabeza) y las curvas (relojes, cabeza). El color contribuye a lograr estos efectos, ya que los tonos cálidos nos acercan las formas, mientras que los frios las alejan. La perspectiva tradicional existe, pero el espacio parece extraño. El punto de vista del espectador es alto, aunque no en todos los objetos.


Desde su exposición en la Galería Pierre Colle de París, en junio de 1931, esta pintura se ha convertido en una de las imágenes más reproducidas, e identifica a su autor entre el gran público, incluso entre aquél que apenas tiene ningún conocimiento previo sobre los objetivos o la naturaleza del arte contemporáneo. La teoría de Dalí sobre lo blando y lo duro encuentra en las estructuras de los relojes su máxima expresión, sobre todo como manifiesto del tiempo que se come y que come. Alude al aspecto que obsesiona al hombre del siglo XX: espacio-tiempo. Después del conocimiento y las consecuencias de la relatividad, de las teorías de Einstein que perturbaron al mundo e influyeron en todo, la obsesión por el paso del tiempo y la obsesión por el espacio fueron los argumentos más utilizados por Dalí en su arte.Es, por otro lado, la culminación de la imagen del gran masturbador, que había tenido un gran impacto en el espectador. El reloj no sirve, no es materia, no funciona, de manera que aparece la estructura blanda simbolizando la idea pasional, vivencial y no racional, sobre la cabeza del gran masturbador como una masa viscosa, con un ojo, una pestaña y una gran nariz. Es el triunfo de los sueños que no están controlados por nada, es el canto al triunfo del deseo sobre la realidad. En definitiva, la capacidad de Salvador Dalí para mostrar, mediante imágenes inéditas, los mitos eternos del ser humano. Otros estudiosos insisten en la victoria del deseo sobre la presencia obsesiva del tiempo. Parece que estaba vinculado a una reflexión sobre la teoría de la relatividad, en la cual la postura de Dalí, que abogaba por acabar con el existencialismo y con la angustia del hombre ante su propio destino, lideraba a un gran sector del público.



La raya verde

 



Título : La raya verde
Autor: Matisse
Fecha:1905

Estilo:Fauvismo
Material: Óleo sobre lienzo
Localización: Museo de las artes de Cophenage

 Contexto Histórico


El Fauvismo es uno de los movimientos del siglo XX, se caracteriza por ser estético y sentimental, por ser un estado de espíritu ligado a las circunstancias del momento. Se apega a la libertad total de la naturaleza. Es más expresiva que realista, plasmando primordialmente los colores. El artista fauve implanta una comunión con la naturaleza, uniendo el arte con la vida, y a su vez, rechazando cualquier tipo de convencionalismos. El artista es un Demiurgo, moldea, crea su obra a partir de un principio generador parecida a la naturaleza. El fauvismo no debe ser entendido como una liberación desordenada que rechaza todo tipo de disciplinas o como ignorante.
Otra característica del fauvismo es el gusto por el arte africano-negro y la influencia que este mismo tuvo en las obras. Este gusto por “lo otro”, encamina al fauvismo hacia una un ambiente cada vez más vanguardista.
Los artistas más destacados son: Henri Matisse, André Derain, Maurice Vlamink, Braque, Friesz, Rouault, Marquet, Dufy y van Dongen. Quien le dio el nombre de fauvismo a este movimiento, fue Louis Vauxcelles, en su crítica hecha en el Salón de Otoño de 1905, por causa de los violentos métodos que utilizaban los artistas anteriormente nombrados.

Análisis técnico-artístico

Se trata de un retrato de la esposa del pintor, que pone de manifiesto el uso arbitrario de los colores que defienden los “fauves”. Desde luego, no es el retrato tradicional que se espera que un pintor haga de su mujer. 
 Se caracteriza por la utilización de colores muy vivos, de una forma libre, sin que hayan de ser fieles al objeto representado, hecho que en esta obra queda resaltado en la banda de color verde que recorre la frente y la nariz de la mujer retratada. El dibujo es esquemático y geométrico, los colores fuertes y contrastados, además de arbitrarios, como vemos en el fondo de la composición, donde podemos observar cuatro zonas de color distintas y poco realistas. A penas existe protagonismo de la luz, y hay una total ausencia de perspectiva. El color es, indudablemente, el protagonista.
Es un retrato duro y colorista, la mujer seria y en posición de posar, ofreciendo un aspecto de tranquilidad y, al mismo tiempo, de tensión. La intención de Matisse al pintar este cuadro, no era reflejar el rostro de su mujer, sino reproducirlo tal y como él lo veía en la interioridad de su alma. Para el autor, lo importante era la sencillez y la claridad, sin olvidar lo principal, insisto: el color.


En cierta ocasión, una espectadora que visitaba una exposición dedicada a su obra, le recriminó, que una mujer que se exponía no se parecía a lo que trataba de representar, y él le respondió: “señora, no es una mujer, es un cuadro”. Creo que esta contestación nos puede dar una idea de cómo entendía la pintura, y la libertad que tenía el artista a la hora de representar la naturaleza.

El Grito

Título : El grito
Autor: Eduard Munch
Fecha : 1893
Estilo : Expresionismo Alemán
Material : Óleo sobre lienzo
Localización : Museo de Estocolmo 


Contexto Histórico 

El expresionismo nace en Alemania en torno a 1910, bajo el régimen de Guillermo II, dentro de una atmósfera social y política que anticipaba la Primera Guerra Mundial.
Se trata de una corriente artística que buscaba la expresión de los sentimientos y las emociones del autor, más que la representación de la realidad objetiva.
Surgió como reacción frente a los modelos que habían prevalecido en Europa desde el Renacimiento.
Los autores expresionistas ignoraban la realidad externa, buscando su naturaleza interna, para conseguir ese punto y mostrarlo, exagerando y distorsionando en la mayoría de las veces los temas elegidos. Intentan realizar una pequeña transformación de la realidad porque sostenía que ésta, es una construcción que constituye un lenguaje, por lo tanto, había que construir un nuevo lenguaje que diera cuenta de la otra realidad que estaba oculta.
Los temas destacados, fueron la crítica generacional a la burguesía, al materialismo, a la aglomeración de las masas en las metrópolis, a la mecanización, y sobre todo a la guerra.
En las obras expresionistas se plasmaba la angustia existencial, con desesperadas visiones del fin del mundo, y su miedo a la época en la que estaban viviendo. Criticaban las consecuencias para la humanidad que trajo la modernización, así como el aislamiento individual por la masificación de las ciudades.


Análisis técnico-artístico

El cuadro nos presenta a un personaje en primer plano en actitud angustiosa. Tanto el entorno (marítimo) como la perspectiva acelerada no tienden a crear un marco realista al personaje, sino por el contrario, potencian su actitud desesperada y trágica. Podríamos decir que, en realidad, el tema es la propia expresión de un sentimiento de angustia.

 La figura principal se encuentra en primer término y centrada. Sin embargo, tanto la barandilla como las curvas del fondo, nos dan un fuerte dinamismo a toda la escena.
Hay una fuerte contraposición entre las líneas rectas (diagonales) de la zona izquierda y las ondulaciones constantes de la derecha. Tanto unas como otras dinamizan la representación, haciendo moverse al ojo constantemente por toda la superficie del lienzo.
Contraste entre las gamas cálidas y frías que contrastan entre sí. 
La luz es antinaturalista, no hay  un foco determinado ni tampoco empleo del claroscuro.
La persperctiva es acelerada gracias a las diagonales y las líneas onduladas  que proporcionan  una fuerte sensación de espacio que nos lleva desde el primer plano hasta el fondo sin puntos intermedios, creando un cierto desasosiego a la hora de contemplar la escena, llevándonos con movimientos rápidos de un lugar a otro. 
El propio autor dice estro acerca de la obra:
"Paseaba por un sendero con dos amigos. El sol se puso. De repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla, muerto de cansancio. Sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad. Mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad. Sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza.”


La vida


Autor: Picasso
Fecha: 1903
Museo: Museo de Cleveland
Características: 196,5 x 13,2 cm.
Estilo: etapa azul
Material: Oleo sobre lienzo

Se trata de un ingreso de Picasso en las corrientes simbolistas de final del XIX que pretendían indagar en el mundo de los sentimientos (Klint, Moureau…).
Una pintura en exceso literaria (aunque en este cuadro no conozcamos su historia, pero siempre está presente la idea de fracaso, de vida arruinada y sin esperanza), que se continuará en la pintura rosa (aunque con mayor optimismo y un cambio de personajes acercándose al mundo del circo) y se romperá definitivamente en su periodo negroen donde Picasso se deslindará de esta pintura sentimental para centrarse en cuestiones más formales (color, planos geométricos) que le llevará hasta sus Señoritas de Avignon y el descubrimiento del cubismo.
 Como es habitual en Picasso, las influencias son muy variadas, pues pocos pintores como él han tenido en la Historia del Arte la capacidad de digerir y reelaborar la pintura anterior hasta hacerla por completo propia. Tanto el canon alargado como las distorsiones de perspectiva y focos de luz se han puesto en contacto con el Greco que en esos momentos se estaba redescubriendo (influirá también en Munch). Por otra parte tanto el gesto de la mano como alguna de las formas de sus desnudos pueden incluso recordarnos alrenacimiento (Adán y Eva de Masaccio, Miguel Ángel), así como la madre y sus ropajes a la cultura griega arcaica.


TemaCuadro de compleja simbología, acaso inacabado, en el que una pareja mira desoladamente a una madre con su hijo. Detrás suyo, como en papeles añadidos en trampantojo, aparece de nuevo una pareja aún más terrible y una mujer como si fuera un feto. Las interpretaciones han sido muy variadas, y el propio Picasso nunca quiso corroborarlas o negarlas, aunque es evidente la contraposición del amor carnal (la pareja) con el maternal (la madre), así como el paso de uno a otro a través del sexo visto de una forma ambivalente.
El soporte es lienzo sobre el que se pinta al óleo (al parecer con numerosas rectificaciones), dejando ciertos lugares inacabados en donde se puede aún observar el carbón original (figura abajo intermedia)
La composición, como es habitual en la época, se ciñe a unaestricta simetría, compensando el mayor volumen de la pareja de la izquierda con una mayor intensidad en los colores de la madre. En su eje de simetría (y acaso como tránsito conceptual entre una y otra) aparece la pareja y la mujer. Tanto el habitual sentido de la mirada occidental como el leve gesto del hombre nos dan una leve direccionalidad hacia la derecha que cerraría solemnemente la figura hierática de la madre.
La línea prevalece sobre el color, especialmente en los contundentes contornos o las figuras inacabadas, aunque el interior de los desnudos maneja una pincelada mucho más suelta que matiza muy suavemente la luz. Como corresponde a esta etapa todo se encuentra dominado por una casi exclusiva monocromía azul (relacionada con la melancolía), con apenas unas zonas marrones en su centro (también habituales en este momento).
La luz, aunque naturalista en su conjunto y muy marcada en los pliegues de la madre, tiene una extraña reflexión en los cuerpos desnudos, creando planos discordantes en su piel desnuda. Por otra parte, una mirada más atenta nos revela que, mientras en la pareja provine desde la izquierda, en la madre parecería que el foco estuviera colocado a la derecha.
La perspectiva es casi abolida por completo y sólo en la parte baja encontramos un suelo diferenciado del fondo, aunque bastante alzado como señalan los pies danzantes de las figuras. Sin embargo, según ascendemos, la pared deja de tener referencias espaciales y su fondo se acerca al espectador,haciendo resaltar las figuras sobre él, como si se tratara de un relieve.

Por último, las figuras mantienen un canon bastante alargado (aún más potenciado en la madre por la disposición de sus pliegues) y presentan un fuerte carácter hierático y estático que se contrapone con el movimiento y el dramatismo de las escenas de la pared. Ambas mujeres, por lo demás, presentan rasgos simplificados que tienden a una cierta idealización mientras la cabeza del hombre es mucho más realista y detallista, sin plegarse en tal manera a las formas geométricas.

viernes, 1 de mayo de 2015

La Habitación de Arlés



  • Título: La habitación de Arlés
  • Autor : Vicent Van Gogh
  • Fecha : 1888
  • Estilo : Postimpresionismo
  • Material: Óleo sobre lienzo
  • Localización: Museo de d´Orsay, París. 



Identificación de la obra:

Este cuadro se identifica como “La habitación en Arlés” o “El dormitorio en Arlés” y es una obra de arte del pintor holandés Vincent Van Gogh realizada en el año 1888.
Representa el dormitorio de Van Gogh en el número 2 de la Place Lamartine en Arles, Bocas del Ródano, Francia, conocida como su Casa Amarilla.


Contexto Histórico

El Postimpresionismo podría considerarse la evolución posterior del Impresionismo, aunque sean notoriamente distintos.
Todos los pintores impresionistas, a excepción de Monet, al poco tiempo abandonaron los principios básicos de este estilo. A pesar de esto, destacaron importantes pintores como Paul Cézanne y Vicent Van Gogh. El primero fue antecesor del Cubismo, y Van Gogh del Expresionismo del siglo XX y de la pintura figurativa.
Gauguin, Seurat y Signac (Neoimpresionistas o Puntillistas) también fueron importantes representantes de este estilo.
Este estilo se caracteriza por la puesta en relieve y la explotación de los elementos tradicionales de la técnica empleada, en el caso de la pintura los elementos decorativos del color, la línea y la composición, como medio para transmitir o expresar emoción.


Análisis estilístico

Van Gogh realizó tres cuadros casi idénticos. El primer cuadro lo pintó en Octubre de 1888 en Arlés (Florencia, Francia) y se conserva en el museo Van Gogh de Ámsterdam.

Los materiales y técnicas que se utilizaron para realizar el cuadro fueron lona y pintura al óleo. En cuanto a las dimensiones el cuadro mide 57,3 cm de alto y 73,5 cm de ancho, con el marco 74,5 cm de alto y 90,7 cm de ancho.

En la obra se puede apreciar una gran contundencia de líneas, de perfiles gruesos y de colores intensos, con los que el pintor consigue expresar sus emociones y dotar a la obra de expresividad y fuerza.
Este peculiar estilo está influenciado por el arte japonés. Influencia que se manifiesta en primer lugar en el uso de perfiles y contornos subrayados; por otro lado, en la utilización de colores planos y en la ausencia de sombras; y fundamentalmente en el uso de la perspectiva, con la que Van Gogh consigue adelantar una parte de la habitación y retrasar la otra.

En primer plano se sitúa la cama que avanza de forma violenta. Este efecto se ve acentuado por la utilización de colores cálidos en la cama.
A la izquierda, el primer plano se va alejando, para ello se utiliza líneas de fuga que el pintor marca en la tarima del suelo. Con esto se consigue arrastrar la mirada al fondo de la habitación, y más concretamente donde se halla la silla más pequeña.
Es aquí donde el punto de vista vuelve a situarse en primer plano gracias a la posición oblicua de la mesa, a la silla y al ángulo de la ventana entornada.

De esta forma Van Gogh consigue que visualmente la habitación no esté quieta, los planos avanzan y retroceden.
Con este efecto el autor expresa su desesperación, abatimiento y desolación, al haber perdido al único amigo que le quedaba: Guaguin.

Aparte de la utilización de una inexacta perspectiva el pintor se ayuda de los colores para dotar a la obra de expresividad.
Utiliza colores estridentes, como el rojo. Este color tiene valor simbólico, es muy intenso y se asemeja al color de la sangre.  Es utilizado en la cama y con él refleja dramatismo ya que es el lugar donde Van Gogh se cortó la oreja.
Además refleja una magnifica armonía de colores, entrelazando colores complementarios muy vivos, básicamente azules y amarillos, con toques esporádicos de rojos y verdes.

En relación a la técnica, se puede percibir que utiliza líneas oscuras para delimitar objetos y marcar sus contornos. Esto hace que su pintura se observe más volumétrica. No obstante, también usa pequeños trazos de color rojo y verde para crear contrastes.
Y aunque los colores son “planos” (según las propias palabras del pintor) no se repara en detalles.
Cabe destacar la utilización de pinceladas vibrantes. Además Van Gogh pone el color en bastante cantidad para que no dejar ver el primer dibujo. Aplica la pintura en capas muy espesas directamente del tubo. Por ello Van Gogh lograba terminar los cuadros con una gran rapidez, llegando incluso a pintar obras en un solo día.

Van Gogh  tenía como finalidad hacer inteligibles sus estados de ánimo, para ello utilizaba el colorido que según él le servía para expresar sentimientos.
El amarillo representaba optimismo y amor, mientras que el rojo y el verde según sus propias palabras expresaban las terribles pasiones humanas.
Es por esto por lo que el arte de Van Gogh se considera el punto de partida del Expresionismo del siglo XX.

Es un alojamiento modesto, con poco mobiliario, hecho de madera de pino. La puerta a la derecha se abría a la planta superior y la escalera, la puerta de la izquierda servía para la habitación de invitados que preparó para Gauguin.


La mayoría de los objetos de la habitación se encuentran duplicados: hay dos sillas, dos almohadas… Hay que tener en cuenta que la primera versión de la obra fue realizada justo antes de la llegada de Guaguin, así que la duplicación podría expresar ansiedad, inquietud, deseo…

La obra además se caracteriza por la utilización de colores complementarios: naranja y azul, violeta y amarillo, verde y rojo. Esto es debido al deseo de Van Gogh por basar el uso de los colores en principios científicos. Destacan el color naranja, el amarillo de cromo y el de cadmio mezclados con el blanco.
En la carta el pinto llega a sugerir a su hermano Theo que el marco de la obra sea de color blanco. Según su teoría, el blanco equilibra a los colores complementarios y acentúa los efectos violentos del color. Así vemos el blanco en la superficie del espejo.

El suelo de la habitación en la primera versión del cuadro el suelo era de color rojo, en la segundo de color rosa oscuro y en la tercera de color marrón.
Así que la última versión que realizó Van Gogh dotó a la obra de un carácter más sombrío.